Yo tengo designios de paz, no
de aflicción, dice el Señor. Me invocarán y yo los escucharé, y los libraré de
su esclavitud dondequiera que se encuentren.
Dícit Dóminus: Ego cógito cogitatiónes pacis, et non afflictiónis; invocábitis me, et ego exáudiam
vos, et redúcam captivitátem
vestram de cunctis locis.
Oremos:
Concédenos, Señor, tu ayuda para entregarnos fielmente a tu servicio, porque sólo
en el cumplimiento de tu voluntad podremos encontrar la felicidad verdadera.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Celebrante:
Pidamos, hermanos y hermanas, al Señor, que escuche nuestras súplicas y acoja
con bondad nuestras peticiones:
(Respondemos a cada petición: Te rogamos, Señor, óyenos).
Para que el Señor, el único que
puede inspirar y llevar a término los buenos propósitos, multiplique el número
de fieles que, abandonando todas las cosas, se consagren a Él en la vida
religiosa, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que Dios, al que han de servir
los poderes humanos, conceda a los jefes de las naciones buscar la voluntad
divina, temer a Dios en el cumplimiento de su misión y acertar en sus
decisiones, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que Dios, que ha creado los
alimentos para los seres vivos, mire con misericordia a las criaturas que en
distintos lugares pasan hambre y les conceda el alimento necesario, roguemos al
Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que el Señor, que nos ha dado
el mandamiento nuevo del amor, nos dé fuerza para amar a nuestros enemigos y
para cumplir su precepto de devolver bien por mal, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Celebrante:
Dios nuestro, que has confiado al ser humano los bienes de la creación y de la
gracia, escucha nuestras oraciones y haz que nuestro trabajo multiplique los
dones que tu providencia ha puesto a nuestra disposición; que siempre estemos
atentos y en vela, mientras esperamos el regreso de tu Hijo, de manera que
podamos alegrarnos de que en el último día nos llame empleados fieles y
cumplidores, buenos y de toda confianza, y entremos así en el gozo de tu Reino.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Que estos dones traídos a tu altar nos
obtengan de Ti, Señor y Dios nuestro, la gracia de servirte con amor y la
felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Mi felicidad consiste en
estar cerca de Dios y en poner sólo en Él mis esperanzas.
Mihi autem adhaerére
Deo bonum est, pónere
in Dómino Deo spem meam.
Señor, que nuestra participación
en esta Eucaristía, que tu Hijo nos mandó celebrar como memorial suyo, nos una
siempre con el vínculo de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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